Love is war

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Buenas :3

sábado, 29 de marzo de 2014

Tantum Ergo



La vida de un corista es bastante hermosa, cada vez que se canta algo que llega al alma, el amor brotando por las venas es irremediable, se cierran los ojos, se siente cada cambio en la melodía con el cuerpo, se puede llegar a suspirar entre las frases, se es feliz llegando a esa cúspide en medio de la obra o se puede llegar a llorar de felicidad cuando sale esa jodida nota a la perfección, todo puede ser una maravilla, a excepción de cuando se enferma por cualquier circunstancia y esto llega a afectar la garganta, esta carga insoportable es comparable con las dolencias de un bailarín cuando se lastima un pie, o cuando la tendinitis ataca rápidamente las habilidosas manos de un pianista, ¿Qué podría hacer un escritor sin sus manos y sin su musa?, ¿qué puede hacer un cantante cuando no tiene voz?

Con delicadeza zapateaba el ritmo de aquella obra, era bastante estresante el tener que quedarse sentada, escuchando como las demás cantaban tan alegremente, especialmente cuando se trataba de esa canción que tanto le gustaba… hubiera sido mejor el quedarse en su casa descansando, mas su justicia poética no le permitía ser tan perezosa. En su escritorio tenía cierta cantidad de tarea significativamente tediosa y no había estado durmiendo bien; pero el ir a la  coral a ensayar le liberaba de todas las angustiosas cosas de su diario vivir.

Ya llevaba una semana sin soltar una buena nota desde su esternón, si seguía así luego no sabría si estaba cantando bien  todas las modificaciones sobre la dicción que estaban haciendo. Bostezó tapándose su boca, ella quería ese solo… maldecía a los cambios climáticos de la ciudad por no poderlo tener… más melindrosa no podía llegar a ser.

Su compañera fruncía el ceño cada vez que llegaba a las notas altas, torciendo ligeramente su boca cuando algún desperfecto salía verdaderamente mal. Era bastante curioso la manera en la cual lo hacía, al final parecía que se moría incómodamente con cada nota que cantaba.

“Tantum ergo Sacraméntum,
Venerémur cérnui”


Si ella tuviera que describir al ave fénix según su estilo de vida, estando allí sentada completamente molesta y con ganas de morirse por estar en un rincón del salón rayando sus partituras, sin duda alguna diría que es ese momento en el cual deja sus agobios para renacer en el canto, al final, eso es lo que ella más ama y lo que le da sus alas de la libertad.

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