Love is war

Love is war
Buenas :3

sábado, 29 de marzo de 2014

Si estás conmigo


Paupérrimo amor me has dejado
buscándolo yo entre infinidad de cantos
he escapado de mi hogar para perseguir tus pasos
¿acaso es necesaria la beldad en este dilema?
¿A dónde te has marchado mi hermosa doncella?

Andando por los caminos del letargo
¿Quién seré yo si ya no escucho tu canto?
Anhelando poder besar tus labios
Recuerdo yo tu sonrisa dolorosa
recuerdo yo tu mirada lacrimosa.

El día de la partida, sellaste nuestro secreto
tomaste mis manos y delicadamente me diste un beso
aún recuerdo la sonata que cantabas y el sabor de tu café amargo
la gloria colmó mi existencia, aunque yo no supiera como iba a terminar
tu y yo separados, esperando a que llegue nuevamente las olas del mar.

La primera vez de nuestro reencuentro
corrí y te atrapé en mis fuertes brazos
tu molesta te zafaste en el acto
apartaste tu mirada y murmuraste “ya no más”
“sencillamente no quiero verte nunca más.”

No importa cuántas veces te encuentre

Yo sigo enamorado de ti
Esperando cada mañana el volver a verte
Sabiendo muy bien que no vas a estar ahí.

Tantum Ergo



La vida de un corista es bastante hermosa, cada vez que se canta algo que llega al alma, el amor brotando por las venas es irremediable, se cierran los ojos, se siente cada cambio en la melodía con el cuerpo, se puede llegar a suspirar entre las frases, se es feliz llegando a esa cúspide en medio de la obra o se puede llegar a llorar de felicidad cuando sale esa jodida nota a la perfección, todo puede ser una maravilla, a excepción de cuando se enferma por cualquier circunstancia y esto llega a afectar la garganta, esta carga insoportable es comparable con las dolencias de un bailarín cuando se lastima un pie, o cuando la tendinitis ataca rápidamente las habilidosas manos de un pianista, ¿Qué podría hacer un escritor sin sus manos y sin su musa?, ¿qué puede hacer un cantante cuando no tiene voz?

Con delicadeza zapateaba el ritmo de aquella obra, era bastante estresante el tener que quedarse sentada, escuchando como las demás cantaban tan alegremente, especialmente cuando se trataba de esa canción que tanto le gustaba… hubiera sido mejor el quedarse en su casa descansando, mas su justicia poética no le permitía ser tan perezosa. En su escritorio tenía cierta cantidad de tarea significativamente tediosa y no había estado durmiendo bien; pero el ir a la  coral a ensayar le liberaba de todas las angustiosas cosas de su diario vivir.

Ya llevaba una semana sin soltar una buena nota desde su esternón, si seguía así luego no sabría si estaba cantando bien  todas las modificaciones sobre la dicción que estaban haciendo. Bostezó tapándose su boca, ella quería ese solo… maldecía a los cambios climáticos de la ciudad por no poderlo tener… más melindrosa no podía llegar a ser.

Su compañera fruncía el ceño cada vez que llegaba a las notas altas, torciendo ligeramente su boca cuando algún desperfecto salía verdaderamente mal. Era bastante curioso la manera en la cual lo hacía, al final parecía que se moría incómodamente con cada nota que cantaba.

“Tantum ergo Sacraméntum,
Venerémur cérnui”


Si ella tuviera que describir al ave fénix según su estilo de vida, estando allí sentada completamente molesta y con ganas de morirse por estar en un rincón del salón rayando sus partituras, sin duda alguna diría que es ese momento en el cual deja sus agobios para renacer en el canto, al final, eso es lo que ella más ama y lo que le da sus alas de la libertad.

Adriano...

Querido Adriano.
 Basado en libro "Memorias de adriano".


He intentado poner mis pensamientos en letras, en unas que sean lo suficientemente cautivadoras, en unas que lleguen a su corazón, aunque este ya hubiese tenido un dueño mucho mejor que yo.

Dediqué los mejores años de mi vida a su servicio, siempre sonriéndole de una manera suspicaz, era su sirvienta, una de las cientos que tenía, era imposible que usted pudiese darse cuenta de cuando adoraba ir a servirle el vino que  usted más quería, fui yo una ingenua al sentir que ese sería nuestro rito especial, tanto así que en varias ocasiones viajé con los comerciantes del reino hasta Grecia para poder traerle todo lo que deseaba, al final, una sonrisa de su parte como agradecimiento, era lo que me hacía más feliz.

Usted siempre quiso ser como los griegos, ¿no es así?; siempre amó sus tradiciones y la manera en la que ellos vivían, quizá por eso tuvo una conexión tan especial con el joven Antínoo, le recibió con sus brazos abiertos, siempre le tenía una sonrisa al ser su tutor, llevándole a cada uno de sus viajes… Usted en realidad tenía un apego sobrenatural a ese hombre, ¿verdad?

Su esposa lo sabía, podría decir yo, porque al final su relación era mucho mejor con él que con aquella que había desposado, podría decir que hasta su caballo lo sabía.

En algún momento le escuché decir a Marco que usted ha llegado a la edad en que la vida es una derrota aceptada, yo puedo decirle que lo entiendo a la perfección, ya que mi derrota aceptada es una carga que llevo en mi espalda desde que mi señor no me ve… como podrá darse cuenta, llevo más años que usted en esta deprimente situación.

Quizá porque usted ya se encuentra en su lecho de muerte es la razón por la que yo pueda decirle cuanto aprecio le tengo, cuanta admiración he cosechado para usted a lo largo de sus victorias, cuando llegué a desear estar de una manera más íntima a su lado.

Solo espero que a la hora de irse de esta tierra logre ser feliz, porque sé que al final, mi amor no correspondido es solo una de las espinas de la rosa, una de las tantas que tiene; pero estas se pueden cortar y así la flor queda más bella y reluciente que la misma luna.  Amo, mi corazón lo sabe, aquella rosa que con tanto amor adornó su jardín fue aquel zagal que cerró sus ojos por última vez bajo las olas de un inmenso mar.


Es por eso que le digo, vaya ansioso a la hora de su reencuentro con aquel que tanto apreció.

Once Upon a Time



Con delicadeza mueves tus manos sobre las flores, meciéndote bajo el ritmo de la balada entonada por el viento y los árboles, allí, arrodillada, te ves más inocente de lo que eres, tu piel de porcelana resplandece, ¿acaso estoy en un sueño?, no puede haber persona que sea más hermosa que tú.


 Te levantas, sacudes tu falda, sacando de esta los rastros de césped que quieren acompañarte, sonríes divertida, lo sabes muy bien, nuestra madre te castigara si sabe que nuevamente huiste del palacio, mas eso no te importa, porque cada vez que lo haces… puedes sentir como las pesadas cadenas que atan tus pies desaparecen, puedes alzar tus alas y volar. Querida dama, los bucles de tu vestido son ondeados majestuosamente con cada paso que das, la ligereza de tu caminar logra que no hagas ruido alguno al una rama aplastar.


Sabes que me encuentro vigilándote, tu mirada coqueta me lo hace saber, lanzas un beso al lugar en donde me encuentro, es muy cruel de tu parte hacer eso, hermana, sabes muy bien lo que siento por ti; pero eso no te importa, por la mañana seguirás siendo la misma de siempre.


Llegas a tu entrada secreta y levantas tu mano izquierda a manera de despedida, mientras yo me quedo unos cuantos metros atrás recostado en uno de los arboles más frondosos que pude encontrar. Te conozco, he caminado junto a ti, soy tu hermano mayor, ese que desea tus labios besar y tu cuerpo tocar.


Conozco tu reflejo, conozco tu bondad y sé que no son verdad las ilusiones que se hace mi corazón, él te quiere seguir amando de esta manera tan bizarra y quiere que tú también lo hagas, mi adorara hermana.


Pero te conozco, te conozco bien, sé que lo harás, me amaras a mí, solamente a mí una vez que cierre los ojos y comience a soñar.